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Independencia a través de Europa

Oscar Sánchez Fernández de la Vega (Google) | 18.01.2005 09:28 | Analysis

Oscar Sánchez Fernández de la Vega-Autor del libro “Diez Horas con la globalización”(google, indymedia.org, amazon, foro-los retos de la globalización, elcorteingles.es, netbiblo,elpais.es,galiciadixital, yahoo...)

Independencia a través de Europa
Oscar Sánchez Fernández de la Vega (Google)
En el estado español, políticos y periodistas desde posturas bastante sectarias y anacrónicas, siempre bajo presupuestos ideológicos y retóricos, están empecinados en reinventar un problema que cada vez depende menos de nuestra manera de pensar o sentir.
¿Con qué amenaza el Gobierno Vasco al Español?. Con la posibilidad de hacer un referéndum sobre la autodeterminación de su pueblo-nación. ¿Qué es lo que ocurriría si se llevase a cabo?. Estadísticamente y extrapolando datos históricos los nacionalistas tendrían una mayoría muy justa. Si tomamos en consideración una abstención de un 30%, algo muy razonable, nos encontraríamos que apoyaría realmente la autodeterminación una mayoría social del 30-35 % aproximadamente. Como brindis al sol no está mal y hasta incluso el procedimiento pudiera ser legítimo. Nadie razonable puede oponerse a que un pueblo se autodetermine, lo que ocurre es que el tal pueblo independientemente de lo insuficiente de los resultados del referéndum, tiene otros problemas no menos desdeñables...
1-La definición territorial no está clara. Por ello la autodeterminación sería personal y si se quiere colectiva pero no territorial. No es el primer caso que un pueblo sé autodetermino oprimiendo a otro.
2-A un pueblo-nación a lo largo del tiempo se fueron incorporando gentes de otros pueblos, nuevas costumbres y hábitos, nuevas lenguas e incluso nuevos credos. Lo razonable es que estas incorporaciones reconociesen de donde vienen, donde están y adonde van. Vamos que no quieran renunciar a Cervantes por ejemplo, pero que también acepten el hecho diferencial social y cultural y lo asimilen en su justa medida para no minar el legítimo sentimiento existencial de identidad que tienen los de allí. Desgraciadamente son minoría. Sobran sin embargo cruzados, poderofrénicos, mesiánicos, catetos, exegetas locales, etc.
3-El Gobierno Vasco sabe perfectamente que esta acordado en el seno de la U.E. que no se admitirían estados procedentes del desmembramiento de uno de sus estados.
¿Qué es lo que tenemos en la otra parte?
Unos pesados que emburrados en el circunloquio y la verborrea plúmbea, repiten hasta la saciedad que la constitución actual aún es paradigmática en su totalidad, después de haber transcurridos veintiséis años, en los que si me apuran hubo más cambios en el mundo que los que hubo en toda la historia anterior, sabiendo que nos encontramos inmersos en un proceso global que están cambiando paradigmas fundamentales, que nos están permitiendo reinterpretar el presente, definir nuevos conceptos y nos están obligado a anticipar el futuro más que nunca.
Además, nadie puede negar que la constitución se redactó dentro de un contexto de cambio de una dictadura a una democracia, con todo lo negativo que ello supone en cuanto a presiones, concesiones, excesivos poderes a partidos políticos, etc.,.
Todo lo anterior sería incluso peligroso, si el tal problema no fuese realmente la parte de un gran debate, sobre algo que solo el proceso global podrá dictar sentencia en el tiempo. El Plan Ibarretxe, junto con otros planes similares que surgirán en los próximos años a lo largo y ancho de Europa, es una fase del debate, pero no es el gran debate.
Sabemos que Europa se va a formar con los caducos y obsoletos estados-nación (organizaciones plurinacionales, nación de comunidades nacionales o hasta si quieren nación de comunidades autonómicas en el caso de España). El gran debate es llegar a saber si estos van a pervivir en el tiempo, dentro de un proceso global (fenómeno objetivo y no ideológico, ni retórico) que le da el protagonismo a lo universal y lo local, y se lo quita a los intermediarios, o por el contrario, Europa terminará formada por pueblos-nación (o regiones), susceptibles de procesos de descolocación y recolocación territorial que serían tutelados por una U.E. consolidada.
Europa solo tiene sentido si se convierte en un estado fuerte capaz de ponerse a la altura de asiáticos y norteamericanos, y todo ello en aras de plantear ya una gobernabilidad planetaria que se hace ya necesaria, al menos en temas prioritarios para todos, como son los derechos humanos, ecológicos, la eliminación del hambre en el mundo, la resolución de enfermedades como el SIDA y otras infecciosas, el tema de la seguridad global, el garantizar los derechos de los individuos en el ciberespacio (libertad, intimidad o anonimato), el control político y bioético de la genómica, de la inteligencia artificial de lógica difusa y capaz ya de emitir juicios y evaluar situaciones, etc.
Los estados-nación, paradigma de la modernidad son, hoy por hoy, aún útiles civilmente. Lo que es muy dudoso es que su valor de intermediación vaya a ser útil en un futuro próximo ( aquí se están produciendo cambios importantes, rápidos y que están aquí para quedarse). Está claro que el Estado Español, al igual que otros estados-nación, se van diluyendo lentamente tanto por arriba (cesiones de competencias estatales a la U.E y otras organizaciones supraestatales), como por abajo (cesiones de competencias estatales a comunidades autónomas españolas, landers alemanes, regiones francesas etc.)
Si queremos construir políticamente Europa, necesariamente tenemos que empezar a analizar como vamos a articular lo local (lo regional), lo supranacional y lo universal.
La independencia de Euskadi solo tiene una posibilidad: a través de Europa y esto pasa por la maduración política de Europa y también de Euskadi. Todo lo demás son fuegos de artificio, tortazos, sin poder real ninguno y eso sí molestos e impresentables intelectual y éticamente.
El camino, no va a ser fácil, con calma debemos comenzar a trazarlo e iniciar su andadura, y si ello conlleva el tener que hacer cambios constitucionales en los estados-nación hagámoslos de manera democrática, cívica y pacífica.

Oscar Sánchez Fernández de la Vega (Google)